Acúsalo con tu mamá

Le voy a contar un secreto, querido lector: vi un vídeo prohibido. En realidad no es un vídeo sino dos y ambos llevan por título “Forodyl responde a Diaz-Canel” y muestran a Antonio Rodiles hablando sobre un vídeo filtrado de una conferencia de Diaz- Canel (el posible próximo presidente cubano según todo el mundo) a militantes del PCC, donde describe la oposición cubana, la subversión y sus características. Por supuesto no sé de donde lo copié y a estas alturas ya lo borré.

Déjeme ahorrarle el suspenso: el vídeo es una triste pérdida de tiempo. Rodiles es un anticastrista conocido y sus vídeos son producidos al alero de “Estado de Sats”, que es una organización cubana anticastrista, pero el punto es que sus vídeos se realizan dentro de la isla y se distribuyen aquí también. Rodiles se presenta como Físico-Matemático, pero su nivel de argumentación es muy bajo: habla furioso y no desarrolla a cabalidad sus líneas argumentales. De hecho cuesta encontrar en su discurso un argumento, ya que lo que dice se puede reducir a “lo que dicen de mi es mentira, ustedes, enemigos míos, son malos-malos y voy a seguir contra ustedes”. En otras palabras, enuncia sus argumentos, pero no los sostiene.

Esta falta de profundidad provoca la paradoja de que los argumentos de Diaz-Canel, el malo del vídeo, suenan mucho más convincentes y dotados de sentido común que los de Rodiles, quien deja la impresión de estar llevando a cabo un berrinche infantil vergonzoso. Déjeme explicarle:

– Díaz-Canel dice en la conferencia “Y está este sujeto, Antonio Rodiles, que dice ser Físico y Matemático, pero buscamos en todas partes y no hay ningún registro de sus títulos profesionales, así que no sé”. Diaz-Canel habla todo el tiempo con tranquilidad y formalidad, junto con su permanente falta absoluta de carisma: físicamente se parece a un malo de una película ochentera de Chuck Norris, un malo en la mitad del metraje (donde no hacen nada más que hablar), y parece del tipo de persona incapaz de entender el humor o la exaltación. Rodiles responde mostrando imágenes escaneadas de sus títulos (estudios en México y Miami), a pantalla completa o llenando dos tercios de la pantalla, con Diaz-Canel en el tercio restante. Es el equivalente visual a restregarle los títulos al otro, infantilismo que se complementa con frases como “yo tengo títulos ¿Y qué títulos tienen ellos, quien los avala?”. Esto es igual que decir “Yo no soy feo, tu mamá es la fea”

– Diaz-Canel dice con seguridad “Existen porque son pagados desde el exterior. Siempre hemos dicho que si pudiéramos cortar la financiación externa, se termina la contrarrevolución”, a lo que responde Rodiles diciendo “Somos financiados desde el exterior ‘Y seguiremos siéndolo!”. Algo así como el siguiente diálogo “Deja de romper las plantas, por favor”, “Las voy a seguir rompiendo porque tú no me mandas, tu no eres mi papá”

– Diaz-Canel dice “Sabemos que hay otras plataformas potencialmente subversivas, pero no hemos hecho nada hasta ahora contra ellas”, a lo que Rodiles contesta “Y aquí él se desnuda como lo que es, un representante del malvado aparato de inteligencia, que es muy malo y…”

La parte realmente ridícula del vídeo está cerca del final, cuando el enojado Rodiles presenta como prueba de la maldad inherente del gobierno cubano el imaginario ataque acústico que habrían sufrido funcionarios de la embajada estadounidense mientras Obama y Raúl se deban la mano. Un ataque acústico así se ha demostrado una y otra vez, desde la época en que Noriega aún no estaba preso (saque la cuenta), como extremadamente aparatoso de llevar a cabo, inútil casi siempre (en términos de salud personal era peor ir a un concierto de los Ramones) e imposible de ocultar. Además, ¿Es que nadie revisa las instalaciones que funcionarios diplomáticos van a usar en otro país, especialmente uno con una historia tal larga de conflicto? Y Rodiles presenta este disparate como verdad.

Este punto es el realmente importante, a mi parecer: revela una alineación argumental total con la propaganda derechista más rancia de la prensa estadounidense. Rodiles suena como Trump cuando dice “Ellos (los comunistas malos) quieren que les den todo y no dan nada”, lo cual es casi una cita exacta ¿Cómo se producen estas coincidencias literales, como se propagan los argumentos sin modificación? ¿Es que Rodiles es realmente un funcionario, tal como dice Diaz-Canel?

Todo esto da como resultado un vídeo que probablemente complazca al anticastrismo más fanático y a nadie más, quizá confunda a algún incauto. Es decepcionante en su nivel de argumentación, ya que uno supondría que alguien habituado al pensamiento científico entienda la necesidad de respaldar y sostener cada frase y cada afirmación, evitando lo gratuito; y en su lugar tenemos un vídeo lleno de adjetivos.

Es un vídeo visualmente feo, también, lo cual después de pensarlo sólo lo entiendo como falta de preocupación. Está hecho a tres cámaras y en un plano se ve una de ellas, una Canon XA-10: las cámaras de vídeo Canon son renombradas por su capacidad de reproducir bellos tonos piel, y Rodiles aquí se ve gris y amarillo. Como los tres planos se ven iguales uno podría suponer que están hechos con el mismo tipo de cámara, lo cual lo hace pensar a uno en lo que costaría un equipamiento así ¿Seis mil dólares? Si es así es lo mismo que un apartamento en provincia o un auto compacto ¿Y no se preocupan de lograr un buen color? ¿Para qué tienen dos editores entonces?

En resumen: un vídeo feo, malo y tonto. La primera parte duraba unos seis minutos y la segunda trece, diecinueve en total: los diecinueve minutos peor invertidos de mi 2017, peor que estar en la cola de la papa al sol.

 Roberto Suarez Perez 
Libre de virus. www.avast.com
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Mear contra el viento

Vi por casualidad el discurso de Raúl Castro en la clausura de la Asamblea Nacional. Digo “por casualidad” porque lamentablemente tenemos el hábito de informarnos en nuestra casa esquivando los medios de información: ni radio ni tevé ni periódicos porque, o son aburridos, o se cruzan con el horario de la cena o justo ya se fue el vendedor. Un mal hábito, si me pregunta. Un mal hábito que creo muy extendido.

En fin. Vi el discurso de clausura y Raúl Castro abordó algunos temas de lo más interesantes:

– El amor por los cuentapropistas no se ha terminado, no importa lo que algunos digan (¿Qué dijeron, ¿cuándo?).

– A pesar de este amor se ha cometido errores con los cuentapropistas, errores que son fruto del apresuramiento.

– Hay un dueño de restaurantes que tiene varios locales (la ley permite sólo uno) en varias provincias, y que además ha viajado una treintena de veces al extranjero. Raúl se pregunta ¿Y de dónde ha salido ese dinero? La pregunta es relevante porque se supone que todos los cuentapropistas son como nosotros: muertos de hambre que se desloman trabajando por algo que los sitúa arriba de la media económica nacional, pero debajo de lo necesario para crear y mantener fortuna. Cuando habla de un dueño de restaurante, uno asume que es aquél del que todo el mundo sabe pero que pocos nombran, el que tenía fajos de billetes escondidos bajo los azulejos de su casa, que mandó a su hijo pequeño a la escuela con su mochila llena de billetes y del que se presume estuvo financiado por una operación de lavado de dinero.

– Se anunciarán nuevas medidas para solucionar esto.

– Estos errores son responsabilidad de la dirigencia revolucionaria, pero “si hablamos de cadena de mando, la culpa es mía porque yo voté a favor de esas leyes”. El presidente cubano remarcó la palabra “mía” dándose una fuerte palmada en su pecho.

Sobre este asunto hay un punto que nos compete directamente ¿Cuáles serán esas medidas? ¿Significarán más problemas para nosotros o serán un alivio? Para definir mejor esta última pregunta le tengo que contar sobre un problema y una peculiaridad del modo de trabajo como microempresario acá:

En Cuba no hay forma legal o expedita para comprar materia prima para trabajar. Los restaurantes compran en los mismos mercados donde compra todo el mundo, causando desabastecimiento y reventando el sistema de auto organización de las filas de espera; los transportes privados compran gasolina en el mercado negro, que se vende a menor precio y que causa desabastecimiento en las bencineras establecidas; yo compré un gran montón de papel de forma legal en una fábrica fuera de la ciudad después de pasar un año en la agonía constante del suministro irregular, agonía que me significó cerrar durante una semana en el mes de mayor ganancia del semestre, por falta de papel. Los negocios abren y deben buscárselas donde buenamente puedan, situados en una especie de vacío donde tienen permiso para existir, pero no para tener los medios para su existencia. Un absurdo que se explica en parte cuando se considera uno de los efectos más notorios del Periodo Especial: la normalización informal del robo a pequeña y mediana escala en los lugares de trabajo como forma de complementar los sueldos insuficientes, lo que acá se llama “luchar” o resolver”. Si se considera durante un momento la apertura de la noche a la mañana de un mercado mayorista como los de afuera acá, la imagen que viene a la mente es la de grandes locales con filas aún más grandes de gente esperando en la entrada, a todo sol, mientras que los almacenes de dichos locales son saqueados sin piedad ni pausa por una horda de dependientes y administrativos gordos, vestidos con ropa cara y de mal gusto, sus cuellos cargados de cadenas de oro, sus bolsillos cargando grandes teléfonos tope de línea, iPhones y Samsung Galaxies, que usarán invariablemente para mandarse mensajes de texto y subir selfies a Facebook como testimonio de sus grandes gastos en hoteles y restaurantes caros. El presidente tiene razón aquí, apurarse es soltar a las fieras. Y si de algo sirve la experiencia en los países capitalistas como mi Chile, es para demostrar que el hambre de las fieras no se sacia nunca. Eventualmente pueden llegar hasta a ser presidentes. Se supone que hay un mercado mayorista para los que arriendan casas para turistas, en Trinidad. No sé cómo funciona eso, pero tiene que existir una forma de hacerlo funcionar.

Lo peculiar de “The Cuentapropia’s Experience” es la forma en que funciona el sistema tributario. Por un lado, los impuestos son caros, un tercio del salario hacia arriba, y mientras más se gana más se paga, hasta llegar al techo posible de crecimiento, bien delimitado por el gobierno. Pero por otra parte no son necesarios los comprobantes ni para la declaración de ganancias ni para la de gastos: todo el sistema funciona en base a, créame cuando se lo cuento, la buena fe. Nada ni nadie me pide que anote cada trabajo que realizo y si declaro un nivel medianamente bajo de gastos, no necesito comprobantes tampoco. Hay beneficios de descuento de tributos si uno presenta comprobantes de gastos, pero dentro de cierto nivel y de forma totalmente opcional. Si un negocio declara bajos ingresos de una forma totalmente grosera, el local pasa lleno de clientes, pero dice no tener prácticamente ingresos (así como lo hacen las empresas mineras extranjeras en Chile desde hace cuarenta años), es posible que un inspector venga a comprobar la discrepancia en terreno, llegando incluso a contar la cantidad de gente que ingresa. Pero eso es en casos extremos, la sub declaración es una práctica generalizada de la que se habla en televisión, en la Asamblea Nacional también, y en la calle. Algo así como decir “seremos severos con usted, pero sólo si usted nos lo pide, y casi nunca chequearemos esta petición”. Demás está decir que esto me parece un absurdo, especialmente considerando que vengo de un país donde el vendedor debe dar un recibo por todo, si no lo hace el cliente se molesta y puede incluso denunciar, y todos los recibos se evalúan en la declaración de impuestos. Así es para la pequeña y mediana empresa en Chile, al menos: las grandes empresas hacen aún más grandes fraudes.

¿Cómo se explica todo esto? ¿Está omisión absurda de un mercado mayorista y de un sistema impositivo que se pueda comprobar?

Yo creo que es por la naturaleza de lo que está pasando aquí: la transición de un estado socialista de corte soviético a un estado socialista de corte vietnamita, o chino, o de algún punto intermedio. Esto es terreno inexplorado y realmente no hay estructuras burocráticas ni sociales ni económicas que soporten lo que estamos haciendo aquí, nosotros los pioneros del socialismo de mercado. Cada cosa se está haciendo lentamente, con un extintor en una mano y un martillo con clavos en la otra. Quizá en cinco o diez años tengamos mercado mayorista y el uso de boletas para toda compra y venta. Me gustaría algo así, antes si es posible: una forma de trabajar sin la preocupación constante de quedarse sin materiales básicos. Alguno podrá decir que así es como se trabaja en un país bloqueado, otro podría decir que así es como se trabaja en un país que nunca aprendió a ser productivo. Sin embargo, a mí me gusta esto. Me gustaría más si no fuese tan difícil.

¿Y por qué titulé este post tan gráficamente? Bueno, mientras su servidor garabateaba estas mil y tantas palabras sobre lo que dijo Raúl (ciertamente debo ser el menor de una larga serie de “reflexionadores”), un periodista en el noticiero de televisión repitió sus palabras sin desarrollarlas y dedicando largos elogios a la valentía que mostró como presidente, “a diferencia de otros”. Decir “¡Qué gran hombre es!” es precisamente el comentario que no contribuye a la solución del problema, sino que sólo dilata su tratamiento. La prensa actúa nuevamente como una caja de resonancia irreflexiva y conservadora, lo que menos hace falta en una época de cambio y construcción. El mismo Raúl se quejó de esto, del mal que constituye tener una prensa incapaz de realizar críticas y evaluar objetivamente la realidad, encerrada en loas heroicas que ya no sirven a nadie. Mea contra el viento.

Roberto Suarez Perez

El piropo

Estaba atendiendo a unas estudiantes en mi negocio, unas
muchachas de 18 años más o menos. Les digo a cuánto asciende la cuenta del trabajo que realicé, un par de pesos, algo
barato, y una de las muchachas se queda tiesa y le dice a la otra, entre risitas:
– Oye, habla como “Doble Tentación.”
Y eso es. Me pareció una reacción simpática e inocente. Pero algo triste también ¿Sabe? En el país donde la cultura y las artes son un derecho público la obra chilena más conocida es un reality donde aparece DJ Méndez y su esposa, como los del toque étnico. Venir del país de Juan Emar y ser reconocido
por Don Francisco, Myriam Hernández y “Doble Tentación.”

Roberto Suarez Perez

Sueño Burgués

Hay varias cosas que me hacen difícil escribirle
regularmente, querido lector.
Desde hace un tiempo permití instalar en este computador
juegos para entretener a mi hija, cosa que había hecho ya
previamente, pero que ahora significa que cuando termino de
trabajar frecuentemente le entrego mi computador durante un
par de horas. En otras palabras, el día completo AFK, sin un tiempo ritual para mirar la pantalla en blanco. Me da gusto
tener a mi hija contenta, pero extraño mucho el poder
disponer de un espacio propio para este tipo de actividades. Hay otras cosas también. Este es el computador que uso para
trabajar y mi trabajo ha crecido en actividad de forma tal
que ya no puedo dedicar los tiempos muertos a teclear ideas
fijas y conceptos vagos: alcanzo a poner una frase y debo
detenerme, lo cual es malo. Mi trabajo también ha crecido en el tiempo que se come de mi día, llevándose todos mis
esfuerzos y energías, de modo que cuando puedo sentarme
frente al teclado usualmente estoy seco.
Pero más malo quizá sea la naturaleza polivalente del
aparato: es una herramienta para múltiples propósitos, sin un ritual específico para la escritura y sin una canalización
específica de esfuerzos. Hace muy bien mis renders, al igual que corre Photoshop cómodamente. Pero también tiene juegos,
restos de la jornada laboral en el escritorio y señales de
muchos caminos a medio recorrer. Dispersión.
Por lo mismo, a veces me veo soñando con la posibilidad de
comprarle a una compañía norteamericana, sé que debe haber
alguna dedicada a esto, un laptop basado en una Raspberry Pi, hecho según mis especificaciones. Sé que hay un plan para
producir un aparato similar por 100 dólares. Este aparato
soñado tendría que tener una o dos de estas micro
computadoras dentro, dos en el caso que pueda hacerlas
funcionar como clúster desde un único escritorio y le
encuentre utilidad a la potencia extra, tener un teclado
mecánico retro iluminado, de forma que pueda escribir de
noche, disfrutando el aporreo de teclas. Tendría que tener
una pantalla táctil, de modo que se pudiera prescindir del
espacio dedicado al trackpad, y dicha pantalla idealmente
tendría que ser una e-ink, de color si pudiera ser, aunque
una regular no estaría mal. Esta pantalla podría ser pequeña, de siete pulgadas en un cuerpo de diez, o de diez en un
cuerpo de catorce, de modo que a ambos lados de la pantalla
se pudieran ubicar unas bocinas grandes, de modo que el
aspecto general de la pantalla recuerde a la del primer
Eee-pc. Tendría que tener una gran gran batería en su
interior, una que pueda funcionar durante días sin recarga,
ojalá una antena y un sintonizador FM para poner la CMBF y
ser hecho mediante una impresora 3d, ojalá de color blanco y gris, bien retro y grueso. Sería un aparato bello, como el
que usaba el astronauta en 2010, el año en que hicimos
contacto. Tendría que cargar con Android o con Remix OS como sistema operativo, de forma que pudiera usar pocket y feedly en él, además de escribir en WPS (si esta aplicación no
funcionase bien con archivos largos podría partir mis
proyectos en secciones). Así, este aparato soñado tendría la casi exclusiva función de máquina de escribir y leer, quizá
un poco de e-mail y algo de redes sociales, aunque su función sería la de ser un aparato offline, como son mis aparatos
actuales desde que llegué a esta isla. Un laptop así sería
caro, supongo que en el rango de los 400 dólares, sobre todo por el costo de la pantalla táctil y el teclado. Cuando
pienso en un equipo así me imagino el placer que debe
sentirse al teclear en él, mirando como la página se llena de frases y frases serias, pretenciosas y un poco vanas, como
todo lo que escribo. Pero cuando me imagino escribiendo en un aparato así, pienso ¿No será puro escapismo? ¿No tengo ya un laptop potente con un teclado razonable y una buena pantalla? ¿Qué tan burgués es soñar con otro aparato electrónico más?
¿No debería tratar de echarme a andar con lo que ya tengo en lugar de detenerme esperando por un equipo que no va a
llegar?

Roberto Suarez Perez

Escape

Se están peleando de nuevo. Siempre tiene la misma forma: mi hija trata de hacer bromas mientras trata de ser
desobediente, mi esposa la regaña conteniendo a duras penas
la furia, mientras repite términos como la esclava, la
criada, no tengo vida y así. Yo quisiera estar en algún
punto de Centro Habana o Habana Vieja, caminando y sacando
fotos, lo que es, por supuesto, pura ilusión.
Hoy es 22 de febrero del 2017.
Hace un año más o menos empecé a trabajar acá, primero
sacando un mesón con una impresora y mi laptop al portal y
luego instalándome en el garaje de la casa. El negocio como
fuente de ingresos se ha estabilizado hasta ser una buena
forma de mantenerse, aunque no es una mina de oro. Lo que me afecta más íntimamente es que progresivamente mi esfera vital se ha reducido aquí también: trabajo durante el día, subo a
casa al final de la tarde mientras espero que sea de noche
para dormir y comenzar de nuevo. No salgo, no varío la
rutina, no me alejo. De hecho ya no compro ron, que durante
mucho tiempo fue mi refugio nocturno ante las frustraciones
de la vida reducida.
Esto no es nuevo.
Si tuviera que mirar atrás y trazar el momento en que comencé a retirarme de la vida, podría decir que fue en mi primera
vuelta acá en Cuba, cuando dejé de salir e ir al cine y me
encerré a leer y emborracharme. Quizá empecé mucho antes,
cuando tuve hepatitis a los diez años, o nueve, no lo sé,
cuando dejé de salir a jugar con los niños del barrio y me
aislé de todo: mi barrio pobre fue un lugar hostil y
desconocido, a la vez que comencé a leer y leer cada vez con más angustia. Esto último sería más adecuado. Hoy por lo
tanto estoy repitiendo una acción habitual.
Tengo las mismas fantasías escapistas que antes, solo que son ahora menos frecuentes. Cuando no se presentan estas
ensoñaciones me siento vacío. Cuando vienen no son muy
reconfortantes, ya que no puedo eludir la simpleza pedestre
de éstas: sexo, cámaras de video o fotos, computadores
nuevos. Tonterías, en resumen, pobreza interna.
Encerrado en el país de la aventura y lo bizarro.

Roberto Suarez Perez


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La insidia

Hay actualmente una polémica bien desagradable en marcha en
la blogósfera cubana, una especie de pelea entre los
oficialistas, los que defienden el enfoque acrítico, y los
revolucionarios que critican. Esta definición no es invento
mío, pero debido a la naturaleza de estos conflictos, la
racionalización y argumentación de la quinta pata del gato,
hago mía esta definición. Y es más, le digo lo siguiente de
entrada: yo apoyo a los que critican, creo que este país y su revolución serán mejores en la medida que exista lugar para
ellas, aunque en algunos casos no sean ciertas. Creo que la
Revolución debiera sostenerse por la justeza de sus acciones más que por la censura que aplican algunos de sus guardianes. En fin.
A un lado del ring está Iroel Sánchez con su blog, sus
columnas en la prensa, su programa de televisión y sus blogs afines (parametrados diría si quisiera ser sarcástico). Al otro lado está el uruguayo Rasverg (que dejó la BBC para no
retratar injustamente a este sistema), la gente de La Joven
Cuba y otros blogs. La metáfora del ring no es muy adecuada, ya que da la impresión de dos contendientes en igualdad de
condiciones moliéndose a golpes. En realidad hay aquí blogs
conservadores con apoyo oficial atacando a blogs
independientes y sin recursos pero revolucionarios bajo el
argumento de ser anticastristas, y la motivación de fondo, o mejor dicho el mal hábito es para defenderse realmente de un tercer grupo de blogs realmente anticastristas, que cuentan
con grandes apoyos y audiencias en el exterior. Si vive
afuera y busca en internet blog cuba lo más probable es que le aparezca la más famosa de este tercer grupo. Un factor
importante aquí es la mentalidad de plaza sitiada: bajo
ataque desde afuera, toda crítica interna es traición. Esta
mentalidad continúa en pie porque la Revolución cubana ha
estado efectivamente bajo ataque durante mucho tiempo y de
cierta forma sutil lo sigue estando incluso hoy. Pero esta
mentalidad es la que dio y da lugar a injusticias terribles. Pero todo esto que le cuento creo que ya se lo he contado
antes.
¿Por qué le vuelvo a escribir? Porque me he estado leyendo
las cosas que escribe Iroel Sánchez. Es un hombre
inteligente, qué duda cabe, está bien informado y escribe
bastante bien. Tiene un estilo bien específico en sus
artículos y post: enumera situaciones y antecedentes sin
denunciar frontalmente nada, sino creando una atmósfera que
sugiere fuertemente sin decir. Uno se lee un artículo suyo y no tiene duda alguna sobre el tema tratado ni sobre la
conclusión que presenta Iroel, pero no hay nada indiscutible en ellos. Un tipo envolvente, este Iroel, poseedor incluso
del don de la transmutación: puede convertir en argumentos
indiscutibles lo que no son más que sensaciones.
Lo curioso es que este estilo no es común en la blogósfera
cubana: la mayoría se mueve entre la argumentación abundante y aburrida, las vivencias personales dichas en tono
maximalista y lo pedestre, que no es igual que lo prosaico. De hecho es mi impresión que hay sólo otro bloguero acá que
escribe del mismo modo: sin datos duros, emocionalmente,
insidiosamente. Una bloguera específicamente:
La muy conocida, y apocalíptica en su enfoque, Yoani Sánchez, la más famosa anticastrista de la nueva ola.
Mismo apellido, mismo modo de escribir, ¿Mismo lugar en el
extremo político opuesto? ¿Misma naturaleza funcionaria?

Roberto Suarez Perez


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Un hombre feo y malo

Si lleva un tiempo leyendo este blog, sabrá a estas alturas
que su
servidor no es un hombre de metas, procesos u objetivos, sino de
conclusiones. Tengo muchas conclusiones, querido lector, y se las ofrezco
gratis, sólo por lo bonito del acto de comunicar.
Y aquí le tengo otra conclusión: Iroel Sánchez es un hombre
siniestro.
Tiene un blog y frecuentemente se le alinea con la línea dura en defensa
del gobierno cubano, en contra de los blogs anticastristas.
Por esto, sus
opiniones son invariablemente conservadoras, y si no lo sabe se lo cuento:
no hay cosa que me caiga peor que el conservadurismo.
En nuestros países el conservadurismo toma la forma del
catolicismo
extremista, franquista incluso, y del neoliberalismo
económico más
fanático, lo cual no deja de ser triste: se sostienen a la
vez las dos
posiciones de las capitales imperiales porque, bueno, son las capitales.
Cuba es diferente, pero similar a la vez. Es más bien un
reflejo en
negativo.
El conservadurismo cubano revolucionario toma la forma de la añoranza y
defensa de los momentos más rígidos de la Revolución, cuando se adoptaron
los valores y los modos del estalinismo: la intransigencia,
el
colectivismo a ultranza y la intolerancia con cualquier
opinión que no sea
la oficial. Para el conservador, cualquiera que sea o piense diferente es
un opositor y por lo tanto se lleva el resto de los epítetos habituales:
mercenario, anticastrista, pagado por la mafia de Miami, etc. A veces se
tiende a confundir la Revolución con su posición más
conservadora, pero no
son lo mismo.
Hay actualmente una tensión entre dos posiciones en la
Revolución: el
conservadurismo y la reforma. Cuando Raúl Castro asumió el
gobierno cambió
las cúpulas del mismo por militantes afines a él. A primera
vista uno
podría decir, malintencionadamente por cierto ¡Claro! Así se da permiso
para todo, pero no es así. Realmente lo que hizo fue
asegurar apoyo para
las reformas, y está en la definición misma de la Revolución, la
definición que se repite frecuentemente en los círculos más
militantes, la
posibilidad y la necesidad del cambio cuando sea necesario.
Los métodos,
así, no son lo central sino que lo son sus fines: lograr una buena vida
para todos. Y a partir de la crisis de los noventa se hizo
patente la
necesidad de un cambio.
Entonces es esto: la tensión dialéctica, ¡Vaya!, entre un
conservadurismo
que no funciona y un reformismo que produce incertidumbre por la falta de
experiencias previas. Están Vietnam y está China, pero no son lo mismo que
esta isla de Lost.
Existe esta tensión y como paladín del sector que peores
resultados
traería está Iroel. Incluso ha defendido de forma
medianamente velada la
necesidad de la censura ¡La censura! Si los cubanos dejan
hacer a los
Iroeles sin contrapeso Cuba se convertirá en la caricatura
totalitaria que
los anticastristas tratan de sostener. No son el único que
piensa así,
hace poco Silvio Rodríguez republicó en su blog un artículo
sobre el
oportunismo donde identifica al conservadurismo con la
contrarrevolución.
Y es así.
No hay mejor forma de defender la Revolución que evitar que
el peso de sus
errores se vuelva insoportable. Hasta feo es Iroel Sánchez.
Parece un
malvado de película.

Roberto Suarez Perez

P.D. Este post se perdió en algún lugar en el camino a su
publicación, así que lo repongo. Hoy vuelve a ser actual
¿Sabe? Iroel está en campaña para desacreditar a un grupo de blogueros revolucionarios bajo el cargo de falta de ortodoxia


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El fin del 2016

(por algún motivo no podía publicar desde hace meses, así que reposteo lo que se perdió en el camino)

Lo usual cuando se acaba el año es hacer una lista de cosas
buenas, cosas malas y buenos deseos. Por lo general yo
también hago listas cuando me siento perdido y no sé cómo
continuar escribiendo lo que sea que estoy escribiendo. Pero la verdad es que no tengo muchas ganas de hacer listas,
aunque lo voy a hacer igual:
Lo bueno:
– Nos afirmamos en Cuba. Ya nos adaptamos
definitivamente y este lugar se convirtió en nuestro hogar.
– Levantamos un negocio que funciona y nos permite
vivir de él.
– Dejamos atrás nuestras tensiones de pareja, que
atribuyo al estrés de la mudanza.
– Me siento bien.
Lo malo:
– Aparte de las líneas que escribo para este blog, no
escribo mucho, la verdad. Como sabrá, me gustaría escribir
ficción pero este año difícilmente podría juntar tres páginas sobre el tema. He sido perezoso.
– La pelea con la vecina antisocial.
– Por dedicarme a mi negocio me he vuelto más
sedentario.
Los buenos deseos:
– Quiero cerrar la pelea con la vecina antisocial sin
que el cierre sea permitirle todo tipo de invasiones.
– Quiero sacar más fotos callejeras y mejores fotos en
general.
– Quiero escribir más.
– Quiero ser mejor pareja para mi pareja.

Roberto Suarez Perez


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EL hecho biológico

(Por algún motivo este post no llegó a destino en su momento, así que lo republico aquí)

Son las dos de la mañana del 26 de noviembre de 2016 y la
atmósfera es fantasmagórica. Por la calle frente a mi casa
pasó una pareja con ropa elegante, probablemente volviendo de alguna fiesta. Alguien silva a medias el himno cubano,
mezclándolo con la música característica del noticiero. No
hay nadie más. No hay más sonidos.
Murió Fidel.
Cuando llegué a Cuba el 98 aprendí sobre varios eufemismos:
resolver, la lucha, la cosa y el hecho biológico.
Respectivamente significan: romper la ley para poner la
comida en la mesa, la labor descrita en la frase anterior
sostenida en el tiempo, la crisis económica, social y
política, y la muerte natural de Fidel. En aquel entonces,
cuando la cosa era dura, había gente que creía que el hecho
biológico era la solución de la cosa y por lo tanto el final de la lucha hecha del constante resolver, una solución hecha de renuncia por agotamiento, un ya no más. Como sabe el
lector, el Periodo Especial se terminó sin fanfarrias, casi
inadvertidamente, Fidel continuó incluso dando recetas de
cocina por televisión y la lucha se volvió crónica, incluso
cuando ya no hacía falta. Ante tanto anuncio en falso, Fidel debe tener tanto el record mundial de atentados en su contra como el de anuncios sobre su supuesta muerte, el hecho
biológico pasó a tener un lugar secundario en las
conversaciones. Se sabía que debía llegar, pero no en el
momento en que debía llegar, sino cuando a Fidel le diera la gana.
Y ayer murió. A las diez y media de la noche,
aproximadamente.
A esa hora yo estaba viendo Snowden de Oliver Stone (que
llegó al paquete semanal) y me perdí el anuncio. Me enteré
hace una hora, cuando me llamó mi hermana para contarme. Con mi esposa nos levantamos, sufrimos la primera reacción de
pánico agudo y buscamos la confirmación de la noticia. Lo
estaban diciendo en Telesur y en Radio Reloj: hoy sábado va a ser cremado y pronto se anunciarán los homenajes oficiales.
Así que era verdad.
La primera reacción de pánico agudo fue apocalíptica: se va a caer el gobierno, vendrán bandas de bárbaros que asolarán las calles, tendremos que salir huyendo de aquí, justo cuando
habíamos decidido hacer de éste nuestro hogar permanente.
Se oye el paso de un automóvil. En Radio Rebelde están
haciendo lo mismo que en Telesur: transmitiendo las palabras de Raúl Castro anunciando la muerte de su hermano, junto a
una reseña biográfica, un intento de esbozar su legado
político, más algunas reacciones internacionales. Como nota
al margen me sorprende la tibieza de la reacción en twitter
de Residente, el cantante de calle 13: parecen palabras
calculadas para no molestar a nadie. Se terminaron los
silbidos.
La primera reacción de pánico se nos fue pronto. No tiene
sentido, después de todo: este gobierno lleva preparándose
para algo así desde hace por lo menos diez años,
probablemente más. Fidel ya no tiene ningún cargo público y
el gobierno revolucionario no pierde pie con su muerte.
Quienes pueden querer invadir este país y ajustar cuentas con funcionarios y militantes son hoy menos que nunca. Y a ningún país le conviene una invasión a Cuba, al menos en lo que a
imagen pública se refiere. Dentro de Cuba no existe tampoco
una quinta columna, gente que prenda antorchas y afile
azadones: están los revolucionarios y los que viven en su
metro cuadrado.
La pregunta del millón entonces es la siguiente:
¿Y ahora qué?
Yo lo que me imagino es un gobierno revolucionario siguiendo la ruta que ya se trazó y anunció públicamente: el plan de
reformas económicas adelante, el cambio de presidente el
2018, el partido único sostenido en el tiempo, al menos
mientras exista algún tipo de amenaza contra el sistema. Me
imagino un sistema pasando una etapa de conservadurismo
sostenido al menos hasta la mitad del periodo del próximo
presidente. Me imagino al anticastrismo con cada vez menos
fuerza. Me imagino que tendré que trabajar el próximo lunes, igual que lo hice el lunes pasado y el anterior a éste. Me
imagino que nada va a cambiar.
Por supuesto, además de creer lo anterior quiero creer en lo anterior. A propósito del aniversario del golpe de estado
contra Allende conversaba con mi esposa y la lección era la
siguiente: si la cosa se pone mala hay que irse rápidamente. Los judíos en la Europa de entreguerras y los chilenos de los setenta creyeron lo mismo: que la mala situación no podía
empeorar. Y esa creencia fue la base de la tragedia. Así que si la situación nacional cubana se deteriora de la misma
forma voy a hacer las maletas de mi familia, pero no creo que haga falta.
En la radio el estribillo de la canción dice se acabó la
diversión, llegó el comandante y mandó a parar

Roberto Suarez Perez


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El día después

(republicado, el original se perdió en el camino)

En total debo haber dormido unas dos horas y media. Al
principio sólo telesur reportaba el hecho biológico, pero más o menos a las 5 am la prensa cubana comenzó a funcionar. Las noticias llegaban por cuentagotas: los nueve días de duelo
oficial, el cómo se van a organizar los homenajes de la gente (dos días en La Habana y cuatro en el resto del país), las
palabras de pésame de los presidentes extranjeros. Entre
ellos habló mi presidenta Bachelet, a quien por estos días
nadie la quiere, y dijo unas palabras escuetas pero muy
acertadas acerca de cómo Fidel encarnó la dignidad nacional. Cuando escuché sus palabras lo primero en que pensé fue en lo mucho que le iba a costar esta declaración, inmersa ella en
una especie de fusilamiento simbólico lento y sostenido por
parte de la prensa chilena, la derecha, la centro derecha y
la izquierda.
Salí a comprar el pan en la mañana. Todo funciona
normalmente. Escuché gente conversando, adultos, acerca de
cómo los hechos de la vida son inevitables. Me detuve a
conversar con un amigo cuentapropista y me dijo más o menos
lo mismo: que la muerte nos llega a todos, seamos quienes
seamos en vida.
Hubo algo que no era humano en Fidel. Me recordó el “Viaje al Oeste”:
“Fue así como descubrió que los hombres sólo corrían detrás
del lucro y la fama, sin importarles para nada el fatídico
fin que les aguardaba. Ni uno solo de los que conoció (el rey mono) mostró jamás la más mínima preocupación por la muerte, como si nunca hubiera de acaecerle a él.
¿Cómo era posible que su búsqueda de fama y fortuna no
acabara jamás? El ansia por las riquezas y el poder los
tiranizaba como un gobernador sin entrañas, pero ellos se
ofrecían, gustosos, a su juego, levantándose temprano de sus lechos y volviendo a ellos al anochecer. Por conseguir una
sola moneda de cobre no les importaba montarse en sus mulos y cabalgar durante días sin fin. Su avaricia carecía de toda
medida. El que había llegado a primer ministro soñaba con ser rey y el que había alcanzado ya el trono aspiraba a
convertirse en dios. ¡Pobres seres infelices, sedientos del
reconocimiento y del honor, absurdos ignorantes de la
inevitable llamada de Yama! Su ceguera los obligaba, incluso, a amontonar riquezas y fama para sus hijos y nietos, como si éstos no hubieran de padecer esta misma enfermedad. ¿Por qué nadie escapaba de esta locura y se detenía a pensar en el
implacable fin que le aguardaba?”
Hubo algo no humano en Fidel porque no cabe en la descripción anterior. Nunca descansaba, es cierto, pero no en la búsqueda del provecho personal, sino en el destino colectivo. Ahí
están sus luces y sus sombras. El futuro de todos, no el
lucro ni la fama.
En el noticiero la gente llora cuando la entrevistan.

Roberto Suarez Perez


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